Ni la ausencia ni el tiempo son nada cuando se ama.
Si tus labios no se atreven a decir lo que tus ojos gritan,
entonces sólo mírame.
Y…fuiste mía…mía por completo…mía hasta el derroche…sentí, como entraba en tu cuerpo ardiente, buscando el éxtasis entre el sudor y el sexo, rendidos… fuimos naufragando en oleadas de gemidos al viento…piel con piel....desfalleciéndonos en un abrazo imperecedero…susurrándote muy temblorosamente al oído…te quiero!!!